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PUEBLO MAMPA: “Habitar el monte, y hacerlo en comunidad"

Entrevista, fotos y video: Vanda Ianowski

Pueblo Mampa, Villa María, Córdoba


Pueblo Mampa es un proyecto comunitario situado a orillas del río Tercero, Calamuchita en idioma comechingón, en cercanías de Villa María, sur de Córdoba. Fue creado a fines de 2013 por un grupo de jóvenes, con el propósito de preservación del monte nativo espinal chaqueño, casi en extinción por el avance del “desierto verde” del agronegocio. En plena región pampeana organizada alrededor de la producción agroindustrial, esta comunidad guardiana 70 hectáreas situadas en una estancia de unas 125.000, perteneciente a la congregación católica Orden de la Merced.


Cosechar las semillas, seleccionarlas, germinarlas, cuidar las plantas y reforestar con ellas; regenerar el suelo mediante cultivos agroecológicos; diseñar corredores biológicos para la interacción entre las especies que habitan el monte; son las tareas cotidianas. También cultivar alimentos, cocinar, comer y criar de manera colectiva, trabajar los vínculos, tomar decisiones de manera horizontal, construir sus casas... en fin, nada menos que crear y sostener otras maneras de habitar el mundo, atravesadas por las tensiones y contradicciones de nuestros tiempos.


Llegué a Mampa gracias a Mariela Garabetyan, experta viajera del ciberespacio, que me pasó la data del lugar. Escribí un mensaje, Lean respondió y me contactó con Chivy, que de manera amorosa me explicó que tendría que esperar para llegarme, a que realizaran una asamblea que llevaría casi todo el día. A pesar de que hay días pautados para visitas y programación para integrar voluntarios, me recibieron. Cuando llegué estaban cocinando en un fogón bajo los árboles, anochecía. Comimos, conversamos un buen rato y después a descansar. Al día siguiente me sumé a la tarea con las semillas de tusca. Sacar las semillas de las chauchas, que en esa época caen de los árboles, seleccionarlas y limpiarlas, fue el trabajo de la jornada. Compartí la vida de la comunidad durante unos días. Antes de irme pregunté si podía hacerles una entrevista, la comunidad aceptó y Leandro Menaldi, miembro y co-creador de Pueblo Mampa, estuvo dispuesto a responder mis preguntas.

¿Qué es Pueblo Mampa y cuáles son sus principios?

Pueblo Mampa es un proyecto comunitario, una asociación civil que se gestó a finales de 2013 y el principal propósito fue habitar el monte, es lo que viene siendo. La idea siempre ha sido compartir hábitos esenciales en la vida que nos lleven a la soberanía, que nos lleven a la autosuficiencia, que nos lleven a reconocer el territorio que habitamos, y a hacerlo en comunidad. Ahora cuenta con 70 hectáreas, que es el territorio que estamos guardianando, en el inicio era menor y se fue ampliando, nosotros hemos logrado un comodato en estas tierras, no tenemos la pertenencia de las tierras, mas tampoco la queremos. Dentro de nuestros principios está que la tierra no tiene que tener propiedad privada, no es algo que se tiene que someter a eso, a la propiedad privada, no sólo en el ejercicio de Pueblo Mampa, sino también en otras experiencias, buscamos gestionarla, que aparezca y se ponga a disposición, y la verdad que si uno busca por ahí se puede también. En este caso, tenemos un comodato que es por tiempo indefinido, mientras dure nuestra actividad tenemos este territorio para habitarlo y ejercerlo.

¿Cómo nace Pueblo Mampa?

Acá, mientras conversamos, estoy limpiando semillas de tusca, que es un árbol nativo del espinal, parecido al espinillo, al aromito. Parte de la tarea que hacemos es cosechar las semillas, seleccionarlas y germinarlas, para reforestación.


El asunto es que Mampa nace de una necesidad real y contundente, tal vez de una generación o un par de generaciones, que nos encontramos en una vida muy urbana, muy tecnológica, con muchos conocimientos acumulados y, tal vez, innecesarios. Una vida muy sofisticada habitando en la ciudad y mucho desconocimiento del mundo, de la naturaleza, mucho desconocimiento de la vida en general. Entonces en nuestra juventud, el grupo que inició esto, en ese reconocernos en lo que estamos viviendo y también descubrirnos con, por ejemplo, adicciones muchas, con apegos teccnológicos muy fuertes, con desconocimientos, miedos, nos surge la necesidad de tratar de transformar eso, y la manera que fuimos encontrando es salirnos de la ciudad, habitar el territorio, tratar de encontrar nuevas formas de organización, nuevas formas de reconocernos en el mundo, en la vida, ante la vida. Porque fuimos descubriéndonos con muy pocas libertades, la mayoría son ataduras psicológicas, estructuras psíquicas que son adquiridas, son impuestas, son sugestiones, pero lo fuimos recibiendo a lo largo de toda la vida, por la familia, por la escuela, por el barrio, y eso nos configura de una manera determinada, muy funcionales al sistema, al sistema civilizatorio, a la globalización, a como lo querramos nombrar, pero la verdad muy infuncional en la vida íntima de cada quien, muy infuncional en nuestra realidad emocional, psíquica, con mucho desconocimiento al respecto e ignorando completamente la realidad espiritual, casi sin tenerla en consideración.

Entonces ahí hay mucho que descubrir y mucho que ordenar, sanar y buscar. Nosotros, ante eso, lo que fuimos considerando es que la civilización tal cual la conocemos, y como parte de una generación que está muy atravesada por la globalización, nacimos casi con televisores y con computadoras y nuestra crianza fue con computadoras y con un desarrollo tecnológico muy intenso, como atravesados por eso, nos hemos descubierto que es ajeno a nosotros, que no tiene que ver con el interior de nosotros mismos. Ni tiene nada que ver con la biorregión que habitamos, un lugar que tiene características específicas y que tal vez, mucha gente cercana en toda su vida no reconoce un algarrobo, un tala, no tiene contacto íntimo con el río, o con la tierra, con las aves del lugar.


Nosotros muchas veces compartimos con escuelas que han venido al lugar, jugando “¿quién sabe cómo se llaman los hijos de Messi?” todos saben, “¿de qué árbol es este fruto?”, mostramos un tala, y nadie lo conoce, ni los jóvenes o niños, ni los maestros, ni las maestras. Tenemos mucha información que generalmente es innecesaria para la vida, es útil en el sistema, pero es innecesaria para la existencia, y cosas que son fundamentales saberlas, como por ejemplo autogestionar la salud, estamos en total desconocimiento, dependemos de alguien. Uno quiere que una persona ajena, con un aparato, me diga qué es lo que me pasa, y perdemos esa conexión, esa potestad para ver lo que me esta pasando, es que tengo el hígado, el riñón, el bazo un poco inflamado, o porque hice mucho ejercicio, porque me pelee con alguien y me siento mal, porque estoy mal emocionalmente, porque comí de más, vamos perdiendo esa capacidad de autoreconocernos y poner siempre eso en resolución afuera.


¿Quiénes integran Pueblo Mampa?

El grupo fue variando mucho, porque la vida comunitaria, o esta práctica, este impulso que va hacia lo colectivo, no es fija, no es un ideal que se establece de una manera y permanece siempre igual, sino como sucede con todas las instancias de la vida, es muy variable y está en dinámica constante, está siempre en movimiento. El grupo por momentos ha sido muy grande, 15 o 20 personas, y por momentos somos 3, 2, 4, depende de las estaciones. Hay personas que estamos vinculadas desde el inicio al proyecto, pero habitando por etapas, o en cercanías. Siempre se está abierto a la invitación a pasantías, a voluntarios, voluntarias, a intercambios. A veces hay familias o personas que hacen un proceso de un año, de un año y medio, de dos años, entran y salen, mas siempre buscando esa práctica comunitaria y ese compartir.


¿Qué hacen en Pueblo Mampa?

La actividad principal de Pueblo Mampa es la preservación del monte nativo de esta región, que es espinal chaqueño, que llega casi al límite con el bosque pampeano, estamos justo en ese umbral. Es una zona donde el monte, el bosque, está casi en extinción, en medio de mucha producción agrícola, principalmente tambera, y también hay mucha soja y maíz, entonces la deforestación ha sido muy grande en los últimos años. Esto es lo que ha convocado al colectivo, hacer una práctica de preservación del monte, y eso nos fue llevando en distintas etapas a distintos tipos de actividades, porque fue un descubrir, un conocer qué se podía hacer, e ir desarrollándolas en el tiempo.




Como nos encontramos con una zona de bosque nativo que está en preservación, que es un bosque que está en buen estado de salud y hay muchas hectáreas extensivas que están desmontadas, hay dos tareas principales, una es la preservación de lo que está y la otra es la regeneración de lo que necesita ser regenerado. Se hace regeneración de suelo mediante cultivos agroecológicos y un diseño permacultural y regenerativo, donde se contemplan, por ejemplo, áreas en las que se hacen pasturas naturales y se siembran árboles del monte, para hacer contención del otro contexto, que es el desmontado, que es el que sigue. Se diseñan corredores biológicos, para que pueda haber interacción entre las especies que habitan el monte, se hacen cultivos de cobertura, mientras tanto se van cultivando alimentos. Pero siempre yendo hacia la regeneración del suelo, que permita la implantación de árboles, para poder generar de vuelta bosque. Entonces las tareas que hacemos son: cosechar muchas semillas de plantas nativas, seleccionarlas, germinarlas, cuidar las plantas en su etapa de crecimiento, y después implantarlas en distintos lotes o regiones. Eso nos va llevando a que, mientras tanto, tenemos que ir haciendo un trabajo de preparación de los suelos. Entonces se hacen cultivos extensivos de abonos verdes, de cobertura, para aportar nitrógeno, para fijar carbono en el suelo, para restituir la microbiología del suelo. Para eso se requieren también grandes herbívoros, entonces tenemos un rodeo de vacas y caballos, que pasan por las distintas zonas de regeneración, aportando materia fecal y microbiología al suelo. Eso como tareas de servicio que tiene Pueblo Mampa para la sociedad en general, para el mundo.


¿Cómo es la vida cotidiana?

Tenemos un montón de tareas del cotidiano que tienen que ver con la vida comunitaria, con recuperar los modos tribales de asentamiento. Por ejemplo, compartir la crianza de la niñez, la alimentación, la generación de la medicina, la construcción de los hogares o de las habitaciones, o las distintas dependencias que se necesitan, eso se hace todo en grupo, y requieren ordenamiento, coordinación, requiere aprender lo que no se sabe y conseguir los elementos para poder llevarlo adelante, y eso lleva en el día a día un montón de tareas muy específicas.

¿Cómo se organizan?


Nuestro sistema de organización, por esta dinámica grupal, ha sido siempre el de asambleas, que cuando se inició el proyecto fueron quincenales, después fueron semanales, pero son recurrentes digamos, una vez por semana nos organizamos quienes estamos habitando el lugar para ordenar una grilla, en la cual ponemos las actividades necesarias a realizar y nos vamos distribuyendo quién va a ser la referencia en la actividad. Ponemos los objetivos, las necesidades económicas que vemos cómo las resolvemos, porque si bien hay bastante autosuficiencia, hay algunas cosas que necesitamos moverlas con recursos económicos, sobre todo lo que tiene que ver con herramientas, o con maquinarias. También se hacen asambleas mayores, más eventuales, con los círculos de personas que son amigos, colaboradores de Pueblo Mampa, que están involucrados, involucradas, de alguna otra manera, en mayor o menor medida.


La propuesta para quien habita acá, en la comunidad, es que haya una economía común. Nos organizamos con la alimentación, todos pasamos por la cocina, a cocinar para todo el grupo, la limpieza de los baños, el mantenimiento del espacio, como cortar el pasto, arreglar algo de infraestructura que se esté deteriorando. Lo vamos transitando en roles que se van intercambiando, no es fijo, siempre que haya voluntad y ganas de hacerlo, eso se va hablando en las asambleas.





¿Con qué otros grupos u organizaciones se vinculan?

Tenemos mucha vinculación con redes y con experiencias afines. Como estamos asentados cerca de la ciudad de Villa María, que es una ciudad relativamente grande en la provincia de Córdoba, tenemos un vínculo estrecho con la ciudad a partir de la gente que colabora con la asociación y también a partir de instituciones con quienes intercambiamos sobre todo conocimientos, por ejemplo el INTA, la Universidad Nacional de Villa María, con los municipios cercanos, hay relativos intercambios.

Tenemos, mucho más estrecho, o de una manera mucho más fuerte y más cercana, vinculaciones con redes, con comunidades, con otras comunidades de Córdoba. Hay una red que nombramos la Red de Hermandad, que somos cuatro comunidades de Córdoba que estamos viviendo procesos similares, compartimos muchos de los procesos, los recursos, las personas que circulan, la experiencia, los conocimientos. También con grupos, no necesariamente comunitarios, que practican agroecología o que hacen preservación del ecosistema, regeneración, permacultura, hay un intercambio constante. Y eso es lo que nos permite, en el tiempo, sostenernos, lo que nos da fortaleza, mantener vínculos sanos, que haya alegría, que haya momentos de distensión. Porque la vida en el campo, en el monte, en el bosque, es muy linda, es muy agradable, desde muchas perspectivas, es hermosa, una vida de contemplaciones, de sorpresas, de salud y de alegría, mas es muy trabajosa, es muy laboriosa. Porque lo que buscamos de alguna manera es hacernos responsables, tomar todas esas instancias que son fundamentales para la vida, hábitos, prácticas que son esenciales en la vida, y que de corriente lo tenemos tercerizado, o que el sistema, la civilización, nos ha llevado a soltarlas, a entregárselas a otras fuerzas o a instituciones o a ciertos órdenes para que las resuelvan por nosotros, Como la crianza de la niñez, como la generación de los alimentos, como la salud. Nosotros buscamos autosuficiencia, un camino hacia encontrar soberanías perdidas; soberanía en alimentación, soberanía en la autogestión de la salud, soberanía en el habitar el territorio, en el andar con libertad por el territorio, en las elecciones, soberanía en la construcción de la vivienda. Sobre todo, que es más profundo, pero se va llegando hacia ello, soberanía espiritual, soberanía ideológica, que eso lo vamos descubriendo y lo vamos practicando en la medida que lo sostenemos en las experiencias. Por esa razón, porque hay tanto que tomar, es que son vidas laboriosas, donde el día arranca muy temprano y termina muy tarde y hay un montón de actividades que hacer todo el tiempo.


¿Cómo piensan al Estado y cómo se vinculan?

Hemos llegado a plantearnos si realmente el Estado-Nación, este modo de organización, es el mejor. Y la verdad es que lo cuestionamos muchísimo, cuestionamos la representatividad que puede llegar a sentir una familia de la Quebrada del Humahuaca, con las decisiones que se toman en la Casa Rosada en Buenos Aires. Están muy desvinculadas las decisiones a nivel político o de orden de gobierno, con la realidad que vivencia día a día una persona en un territorio tan amplio, tan grande como es la nación argentina. Entonces eso nos lleva a cuestionarnos muchas cosas, ¿qué es la nación?, ¿qué es la idea de Estado?, ¿dónde nace todo eso?, si los habitantes de una región no podemos tener vinculación profunda con nuestra propia región y estamos siguiendo órdenes que vienen de afuera y llevan a homogeneizar todas las prácticas culturales. Porque hoy en día se vive casi igual en la Quebrada de Humahuaca que en el centro de Córdoba, que en Buenos Aires, que como se vive en San Pablo, en Ciudad de México, en Sudáfrica, igual como se vive en Japón. Hay colores distintos, pero la mayoría de la humanidad, en casi todo el mundo, hoy manifiesta casi la misma práctica cultural, se escucha la misma música, se visten con más o menos las mismas ropas, todos ven los mismos partidos, la misma televisión, se recibe la misma información, se ha homogeneizado el panorama, o la diversidad cultural del planeta, y con eso se pierden todas las particularidades. Entonces nosotros, yo, como habitante de esta biorregión, a orillas del río Tercero, que está llena de algarrobos, de talas, que dan muchos frutos, que hay chañares que dan frutos, hay enredaderas que dan frutos, y llego a los 30 años sin haber probado nunca ni uno de ellos, sin saber siquiera que existen, es porque hay una desconexión muy grande con el entorno. Entonces, ahí nos planteamos, primero hay que descubrir dónde estamos parados, estamos parados acá, en este territorio que tiene este color, este viento, esta temperatura, estos aromas, esta vegetación, estos animales, estos insectos, y empezar reconociéndoles y conviviendo.

¿Ustedes creen que estamos en un momento de crisis civilizatoria, una crisis del sistema en su conjunto?

Esta es una visión personal, que en esta comunidad, y con las redes hermanas también hay afinidad al respecto, mas lo vamos descubriendo y procesando de a poquito, paso a paso. Mas algo también que nos lleva a esta decisión, a tomarla con fuerza, y hacer esta transformación, con cierta contundencia, salirnos de nuestra vida urbana, de nuestras profesiones y venirnos a habitar el monte, es porque también vemos colapsos inminentes en la civilización. De alguna manera lo fuimos viviendo, algunos nos tocan desde lejos, mas también presenciamos que en algunas regiones del mundo ya colapsaron, de manera contundente. Como por ejemplo, nuestra generación, o en mi caso personal, he vivido y he habitado el colapso de los valores, en general, de la sociedad, donde a medida que fui creciendo fui descubriendo que en la vida social casi no había códigos de humanidad profunda. Hay leyes que tratan de resguardar que nadie abuse tanto de nadie, más o menos, mas hecha la ley, hecha la trampa, y es más la trampa que la ley, y son más los abusos que las colaboraciones y las fraternidades. Eso es una realidad, hemos vivido en edificios, en departamentos llenos de personas con quienes ni siquiera nos saludamos, y cada quien esta cuidando su kiosquito y su casa. Nos enseñan a competir y si vos vas medio lento los otros te pasan por encima. Es una caída profunda de valores, entonces hay una desmoralización también profunda en las personas, en general, eso lo hemos vivido y nos toca muchísimo aunque nos duela o no nos duela, seamos concientes o no de eso. Pero hay regiones donde eso es mucho más profundo, como Venezuela, que yo en mi niñez la conoci como un paraiso de bellezas tropicales y de mujeres hermosas, asi como llegaban las imagenes de Venezuela hacia nosotros, tambien la hemos visto colapsar en casi toda su organización, en casi todo su mundo, o sea, su realidad. Que lleguen jóvenes venezolanas y venezolanos, huyendo de la situación que allá se vive, no porque estén en disconformidad con la organización o con los gobiernos, sino porque es un territorio colapsado, donde intereses fuertísimos del mundo están haciendo una lucha voraz para ver quién se queda con los recursos, y eso que puede ser un paraíso termina siendo, a nivel de la civilización y de la sociedad, un colapso, o un lugar de sufrimiento. Vemos colapsar el Amazonas, vemos colapsar el Mato Grosso, vemos Madagascar, que en nuestra niñez era una isla donde había muchas especies endémicas, un paraíso en la tierra, donde había realmente una manifestación animal única, y hoy en día es un parque industrial. Toda esa maravilla natural casi que no existe, está en una extinción tremenda. Ni hablar de ciertas regiones de Africa, Centroamérica, Asia, hay lugares donde viven personas que ya colapsaron, porque la civilización las lleva al colapso a nivel humano. Y eso cada vez es más recurrente.


Lo de la pandemia hoy ya está normalizado, y era algo que nosotros la veíamos venir de hace tiempo, que podía llegar a ser una forma de acción o estrategia que ciertas fuerzas en el mundo, que están peleando por ciertos poderes, o por ciertos recursos y riquezas, establezcan las armas biológicas, el sometimiento de la población a ciertas prácticas o costumbres que las hacen más dependientes todavía. La industria farmacéutica la hemos visto crecer a niveles exorbitantes y a hacer a la gente totalmente dependiente. La sociedad es una sociedad drogadicta, y no por la marihuana, ni por la merca, es drogadicta porque nuestros adultos, nuestros referentes, nuestros padres, nuestras madres, nuestros tíos, nuestros docentes, tienen una dependencia por los fármacos diaria, con mucha recurrencia, y eso está oficializado, eso está bien, está normalizado. Hay un nivel de adicción y de dependencia altísimos, y si no lo reconocemos es muy difícil que se pueda hablar con seriedad.


Tal vez la crisis que hoy en día más nos alarma es el colapso ambiental de ciertas biorregiones, donde, por acción humana o hay sequías extremas o hay inundaciones extremas, el clima está difícil de habitar en muchos lugares. Sobre todo por ahí lo que más impacta es la generación de basura o de intervención humana sobre ciertas regiones del planeta que son fundamentales para mantener el equilibrio de la biosfera como organismo vivo, como inteligencia única en el mundo.

La cantidad de basura que hay en los mares, la deforestación en Asia, en el Amazonas, eso genera impactos demasiado fuertes que todavía, algunas consecuencias estamos viviendo, más los impactos más severos aún no. Vamos camino, de seguir así, a colapsos cada vez más severos. No sé si es posible o imaginable un colapso global, pero sí pequeños colapsos locales cada vez más severos, los estamos viviendo desde hace años y se están incrementando. Ante esta situación y que los recursos del planeta se están acumulando en cada vez menos población, en una población chiquita, que maneja y administra la mayoría de los recursos del planeta, ¿qué nos queda más que intentar habitar el territorio, aprender aquello que no nos ha sido enseñado, rescatar los saberes que durante miles de años la humanidad ha cosechado, pero que pareciera que en los últimos 100 años se han descartado? Entonces rescatarlos porque son necesarios para aprender a habitar el territorio y para aprender aquello que es esencial, en principio para la supervivencia, para sobrevivir, más también te lleva, inexorablemente, a una práctica cultural simple y en la simpleza está la esencia y en la esencia hay paz, hay alegría y hay felicidad.



El monte


Abril 2022



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