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Cooperativa Agropecuaria y Artesanal Unión Quebrada y Valles - CAUQUEVA

Actualizado: 19 jul 2023


Entrevistas y fotos: Vanda Ianowski.

Maimará y Tumbaya, Jujuy, mayo 2022.




La Cooperativa CAUQUEVA fue creada por agricultoras y agricultores de la Quebrada de Humahuaca (Jujuy) en plena crisis de fines de los años ‘90. Javier Rodriguez, ingeniero agrónomo formado en la UBA fue uno de los socios fundadores. Lo conocí en Ciudad de Buenos Aires, durante el II Encuentro Nacional de la Red de Alimentos Cooperativos, y a través de él supe de Cauqueva. La Cooperativa se especializa en cultivos andinos: maíz, amaranto, quinoa, papa, con los que hacen elaborados para agregarle valor a la producción primaria. Los cultivos se realizan en toda la Quebrada, desde Tumbaya, Tilcara, hasta los alrededores de Humahuaca. En Maimará han construido una planta de elaboración y cuentan con locales de venta en esta localidad, en Tilcara y en San Salvador de Jujuy. La mayoría de los asociados pertenecen a comunidades de pueblos originarios descendientes de las antiguas civilizaciones que se asentaron en la región. La Cooperativa CAUQUEVA, con una larga historia de innovación y perseverancia, permite a las familias agricultoras mejorar su calidad de vida y generar una riqueza que se brinda a los comensales que todxs somos, en forma de alimentos. La riqueza de la vida, defendida por las comunidades, hoy en jaque frente a proyectos extractivistas sostenidos por políticas gubernamentales para los de arriba. Desde aquí nos acercaremos a la enorme experiencia de CAUQUEVA a través de una entrevista a Javier Rodríguez, realizada en Maimará; y las palabras del agricultor Don Néstor Villca, socio de la Cooperativa, que desde Tumbaya nos cuenta sobre sus semillas de maíces y porotos.



JAVIER RODRIGUEZ: “Para los gobiernos conservadores como para el kirchnerismo, por distintos motivos pero con igual efecto, no debería haber organizaciones autónomas y empoderadas”.



PARTE I: COMUNIDADES ORIGINARIAS DESCENDIENTES DE LAS ANTIGUAS CIVILIZACIONES ASENTADAS EN LA QUEBRADA


Para comenzar, me gustaría que nos contaras dónde se ubica la Cooperativa Cauqueva, quiénes la integran, y qué hacen.


Los asociados a Cauqueva son familias, en su gran mayoría, pertenecientes a pueblos originarios. Están distribuídos en todo el territorio de lo que se llama Quebrada de Humahuaca, que es una microregión dentro de la provincia de Jujuy y que ocupa tres departamentos de la provincia. Una quebrada es el cauce de un río entre cerros bastante cercanos, esta quebrada tiene ciento y pico de kilómetros de extensión, en donde se asentaron las antiguas civilizaciones y que dieron origen a las actuales comunidades. Entonces, de esas mismas comunidades, son los asociados a la cooperativa, son ciento tres los asociados. Siguen haciendo agricultura en parcelas muy chicas, de una hectárea y cuarto es el promedio regional, por lo tanto, para sostener una familia en una hectárea y cuarto tenés que ser mandrake, o sea, tenés que ser muy bueno porque es casi imposible, pero bueno, sin embargo, hay familias que lo logran, hay familias que logran, incluso, ir aumentando superficie. Pero, así arrendando, algunos logran mejorar, otros, por supuesto, no. Depende de muchas cosas, de la capacidad de trabajo de la familia, de qué elijan para sembrar, de su capacidad para vender sus productos, de un montón de cosas.


¿Qué producen en Cauqueva?


Se produce fundamentalmente hortalizas. Entre los ‘70 y los ‘80 empezaron a entrar los químicos, con lo cual lo más extendido es la horticultura convencional. Por el tipo de clima la aplicación de agroquímicos no es tan intensa como en otros lugares, pero en los años 2000, antes de que empiecen las nuevas devaluaciones, estaban ya entrando montones de cosas que no se usaban antes… los intermediarios vienen con camiones, le llevan la verdura pero además los ofrecen o esta semilla o este producto. Entonces, empezaron con hormonas, empezaron con otro tipo… ya más sofisticados que, obviamente, son perjudiciales para la salud. Pero la permanente subida del dólar les empezó a complicar eso y eso permitió que se empiece a avanzar en la agroecología, que han sido muy pocos los que han entrado por una cuestión de convicción, pero algunos sí lo hicieron por convicción y otros lo han hecho porque no podían producir de otra manera. Ahora está creciendo, por suerte, la línea de la agroecología…


Hace tres años, conseguimos un nuevo financiamiento que nos permitía trabajar también el tema de agroecología, bueno, largamos una capacitación en donde a los productores de cultivos andinos se les daban también algunas pautas de agroecología, sobre todo de preparados, y a los de agroecologia se les transferían algunas de cultivos andinos. Empezamos a trabajar con eso, está empezando a haber un grupo interesante que suma volumen en agroecología como para poder traccionar, porque en la medida en que sean muy poquitos es muy difícil abastecer y nunca empieza a andar la rueda, ¿no? Ahora hay un grupo bastante interesante, han trabajado en esto unos setenta y ocho productores. También hemos trabajado con familias cabriteras y algunas con producción de ganado vacuno, que están en comunidades muy aisladas, como a 70, 80 km, donde solamente se accede a pata o a caballo. Todo con la misma perspectiva ancestral o agroecológica, intentando agregar valor y comercializar. Entonces, esa es un poco la perspectiva nuestra.. Y ahora está empezando a cobrar un poco de efervescencia más allá de los límites de la cooperativa, digamos. Acá ya hay participando más gente que no está asociada y se van sumando, algunos se asociarán, otros no, pero no importa, la idea es que eso gane impulso y gane volumen, escala.




PARTE II- LA HISTORIA DE CAUQUEVA, PERSISTENCIA Y CREATIVIDAD


¿Cómo y cuándo nace la Cooperativa?


CAUQUEVA nació en el año ‘96, después de tres años de estar caminando juntos, un grupo grande de productores, en aquel tiempo eran como 400 y pico. Se reunían una vez por mes en cada comunidad, eran 25 comunidades, y después, se reunían por departamento y tenían una juntada mensual también de toda la Quebrada. De todo ese proceso surge la cooperativa, básicamente para resolver el problema de comercialización, porque en los años 80 y 90, con los ajustes y achicamiento del Estado, la gente se empezó a quedar sin ingreso monetario. Hasta ese momento la costumbre era sembrar productos tradicionales en las tierras que tenían y se iban a las zafras, algunos trabajaban en las minas, otros en el Estado. Entonces, combinaban producción de autoconsumo con empleo fuera de la casa y así más o menos iban sobreviviendo.


En los ´90 entra en crisis la minería, se cierran casi todas las minas, la grande que no cierra es El Aguilar, pero la compra el presidente de Bolivia de aquel entonces, y empieza a despedir mineros argentinos y mete mineros bolivianos. Las zafras se mecanizan, se cierra el ferrocarril, se echa a medio país del Estado. Era una situación bastante desesperada, la gente que migraba a Buenos Aires a buscar construcción o ese tipo de cosas no conseguía. En ese tiempo había unos 400/500 agricultores de toda la Quebrada que tenían muy buenos resultados sembrando hortalizas en el verano, que era contra estación de todo el noroeste, eran los exitosos del momento, muy respetados y valorados en toda la región. Entonces, masivamente la gente se metió en la horticultura de verano y de golpe habían mil productores nuevos. Obviamente no había ningún mercado que pudiera absorber esa cantidad tan de repente, la gente se empezó a desesperar porque estaban gastando sus últimos pesitos en eso y no podían vender. Entonces todas las actividades finalmente terminaron en crisis y ahí empezamos a juntarnos, a hacer algunos intentos de experiencias de venta conjunta. Costó bastante porque las cooperativas estaban muy mal vistas, en los 70 habían tenido una experiencia de cooperativa que empezó muy fuerte y terminó con choreos, se choreaban ellos mismos. Pero finalmente, como no había otra posibilidad... se buscó, incluso, la vía cooperativa como una forma de blanquear toda la economía informal. Así que ahí arrancamos, y arrancamos…


Cuando nace la cooperativa se produce una fuerte reacción política en contra. En la previa a la constitución de la cooperativa ya venía mucha operación política en contra y cuando se concreta la constitución, ahí ya se hace mucho más fuerte.


¿Cómo se expresaba esa operación en contra de la Cooperativa?


Se dan básicamente dos situaciones. El INTA, que hasta ese momento había apoyado, da la orden de que no se puede trabajar más con Cauqueva. El gobierno de la provincia había largado proyectos para 200 créditos, los cuales muchos estaban vinculados al proceso de la cooperativa, y no financió ninguno. O sea, vino una movida de corte total, la Cooperativa apenas nace se encuentra sin ningún tipo de apoyo. Entonces, la decisión es “o vendemos lo que tenemos o desaparece la Cooperativa”. Porque en ese momento la pobreza general de la región era terrible. Se empezó a complicar pero se empezó a vender, esa fue una de las cuestiones.


Cauqueva nace en enero del 96, en noviembre del 95 se hace una gran reunión en la que se decide finalmente avanzar en la creación de la cooperativa, y esa reunión pide venir el gobernador que había ganado las elecciones en octubre, y pide venir a esa reunión en noviembre, o sea, antes de asumir. A todo el mundo le llamó la atención, ya había ganado las elecciones... hasta asumir en general están panza para arriba descansando de sus campañas. El tipo pide venir y se compromete a apoyar. En enero lo van a ver el presidente de Cauqueva con el presidente de la Red Puna, que es la que está acá al lado, para pedirles este terreno. Y el tipo les dice que sí. Se inicia el trámite de cesión del terreno y en febrero el gobernador se mata en un accidente automovilístico. Asume el vicegobernador y su familia política le dice: “esos terrenos son para nosotros”. Y ahí se termina de pudrir, o sea, si ya teníamos mala relación, con eso se terminó de pudrir todo. Entonces, empezó todo un conflicto, ellos mandaban máquinas a empezar a limpiar el terreno… teníamos alambrado y ellos venían, arrancaban los alambres, entraban las máquinas, volvíamos a entrar, poníamos los alambres con cemento. Bueno, ahí hay así varios episodios fuertes y algunos hasta cómicos de las cosas que hicimos porque, bueno, de hecho no nos han logrado sacar. Pero nos valió la enemistad histórica y permanente del gobierno provincial, y de muchos gobiernos locales que respondían al pedido del gobierno provincial que nos jodan. Bueno, eso pasó y empezamos a vender igual. Íbamos esquivando los golpes, defendiendo esto, vendiendo verduras, logramos acceder a un crédito que nos había aprobado el gobierno nacional, pero salía a través de un banco que era del gobierno provincial que tenía todo atrancado, pero bueno, carta documento, presión, qué sé yo, logramos sacar el crédito. Con eso compramos el camión, tractor, algunas máquinas, hicimos algunos avances en algunas cosas. Teníamos un galpón prestado del ferrocarril. Ahí empezamos a crecer, empezamos a andar por todos los mercados y ferias que se les pueda ocurrir, de todo el norte. En el año 2000 logramos generar un sistema de ventas de hortalizas, con una forma de presentación diferente, entonces, logramos poner lista de precios, cobrar por adelantado con transferencia bancaria y recién enviar el camión con productos. Mandábamos un térmico grande a Buenos Aires y un chasis de 9 toneladas a Córdoba todas las semanas, y un camión por día a Jujuy.


¿Con quiénes comercializaban?


Puesteros del Mercado Central y del Mercado Concentrador de Córdoba. Llegamos a tener puestos propios en Jujuy, en Santiago del Estero, vendíamos también en el mercado de Tucumán. Hemos andado por cuanto lugar te puedas imaginar. Decíamos: “hay que abrir más mercados”, llenábamos el camión de verduras y nos íbamos a entrar en algún mercado nuevo, y así empezamos a vender. En ese tiempo, antes que empiece a operar la cooperativa, al productor, si valía 10 le pagaban 4 pesos, ese era el promedio del pago. Y después del accionar de la Cooperativa, los intermediarios se paran en 7 pesos sobre 10. Habíamos logrado esa regulación del mercado. Había treinta y seis personas trabajando, dieciocho de día, dieciocho de noche, acondicionando la verdura en el galpón. Pero cuando arranca la temporada en el 2001, corralito, se nos caen todas las operaciones bancarias y chau. No había manera de sostener, tratamos de volver a los mercados que habíamos estado antes, que eran más informales y que era todo en efectivo, pero había mucha incobrabilidad. O sea, te dejaban a pagar una parte y después no lo pagaban más, entonces no había manera de tampoco pagarle a los productores, era todo un quilombo groso y bueno, dijimos: “paremos hasta ver qué pasa”. Y mientras tanto largamos dos movidas, una fue venta por Internet en Buenos Aires, eso fue a principios del 2002, en 2003 hicimos Buenos Aires y Jujuy, en 2004 nos quedamos sólo con Jujuy. Vos pedías por un mail, el martes se abría el pedido, el jueves cerraba, y el martes siguiente tenías la verdura en tu casa.


Pero, el problema es que los coletazos de la crisis del 2001 se iban viendo después ¿no? Entonces los camiones térmicos que nos llevaban la verdura a Buenos Aires cada vez tenían menos frecuencia, hasta que llegó un momento que dijeron “no vamos a hacer más ese viaje”.


Otro proceso que se dio es que hasta la crisis del 2001, la tendencia era comprar cosas yankis, todo importado, todo lo argentino era una cagada. En el 2002 y 2003 se da el proceso contrario y empieza la revalorización de lo propio y ahí entran con todo las papas andinas, y a mediados del 2003, ya la cooperativa se sostenía de nuevo con las papas andinas, no 36 personas laburando pero sí veinticuatro, una cosa así, y ahí empezamos a crecer de vuelta. Y así fuimos evolucionando con eso.


En el 2004, como empezaron a ganar prestigio las papas, empieza a arrancar la presión de los paperos de Balcarce que, injustificadamente, ven en la papa andina una amenaza, y digo injustificadamente porque entre Salta y Jujuy, nunca se superaron las 700 hectáreas. Y un solo productor grande de cerca de la costa de Balcarce, Miramar, tiene 2 mil y pico de hectáreas de papa. No podía ser nunca una amenaza, digamos. Ni sembrando toda la tierra de acá se llega, acá tenemos 1500, 1600 hectáreas agrícolas, no hay manera de que le hagamos cosquillas al mercado de la papa. Pero vinieron con todo, con una prohibición de SENASA para poder vender. Finalmente desde SENASA flexibilizan la resolución obligando a tener un producto de calidad de exportación, pero sin la posibilidad de exportarlo y para el mercado interno. Así y todo logramos seguir creciendo, pero lo que empieza a pasar es la entrada de papa de contrabando. Se pagaba tan bien la papa que empezaron a entrar camiones y camiones de papa de Bolivia. Cada vez podíamos vender menos. Entonces denunciamos y SENASA, en vez de controlar la de contrabando, cada vez que hacíamos una denuncia, venían a inspeccionar nuestras instalaciones. Como cumpliamos con todo no podían decirnos demasiado, pero era la respuesta política a lo que veníamos planteando nosotros.


Y ahí empezamos a trabajar en el agregado de valor a las papas. Una de las características de Cauqueva es que siempre trabajamos para escaparnos de la competencia, tenemos claro que nunca vamos a poder competir en los mercados instaurados tal como están. Con las papas empezamos diferenciando en bruto y después ya empezamos a transformar. Entonces, sacamos unas papas precocidas y envasadas al vacío, después sacamos un puré deshidratado de papas, después, como empezamos a tener problemas de plagas en el campo, porque valía tanto la papa que todo el mundo se puso hacer monocultivo de papa, entonces dijimos: “acá hay que hacer lo mismo, pero con otros cultivos andinos”, y nos metimos con el maíz, con la quinoa, con el amaranto. Y empezamos a sacar primero alfajores, después vinieron los fideos y después los chicitos, y así fuimos sumando productos para generar volumen y que no sea sólo la papa lo que tracciona.





En 2007 logramos logramos acceder a algunos programas de Nación, hasta ese año, o sea 10 años, no habíamos logrado mover nada de Nación. Igual, ahí ya la Cooperativa estaba autosostenible, entonces por ahí pasaban tres años sin recibir ni un mango pero la Cooperativa seguía funcionando. Así fuimos evolucionando, cada vez produciendo más y generando más productos. En el 2010 decidimos que esto sea libre de gluten, empezamos a trabajar capacitándonos y sin usar gluten, y en el 2015 certificamos.


En el 2013, el que era comisionado, nos saca el galpón del ferrocarril y además, logra que SENASA no nos habilite más para la venta de papas andinas. Hasta ese momento la venta de papas andina era el 70% de la economía de la cooperativa, por más que ya estábamos agregando valor, la venta en bruto seguía siendo muy fuerte. Desde el 2013 hasta ahora hemos logrado solamente que nos habiliten un año. La última vez que intentamos fue hace dos años y nos rechazaron, porque el código postal estaba mal, un error de tipeo. Estaba el mandato de que, no, no, y bueno, eso nos perjudicó mucho... y después volvimos a resurgir, ya sin la papa, digamos. Se está vendiendo muy poca papa. Es que además cayó mucho la producción porque, al no haber seguridad de la venta el productor rápidamente deja de producir lo que no logra vender bien. Y nosotros hemos mantenido algo de ventas, pero muy marginal.


Básicamente, todas las organizaciones que hacen papa en Jujuy están sin espacio habilitado por SENASA y hay tres galpones habilitados por SENASA que están vinculados al contrabando, blanquean la papa de contrabando. Un productor de papa de Bolivia cobra la décima parte de lo que cobra un productor de acá, ¿no? Y en Bolivia, la papa andina, funciona como la papa de Balcarce, entonces, tienen variedades que son andinas, pero han sido mejoradas para rendir más. Bueno, algunas ni siquiera son andinas, y siembran eso. Entonces, como tienen alta productividad, pueden vender mucho más bajo. La papa andina si no tiene buen precio no te la siembra nadie porque no tiene productividad, te rinde muy poquito, son papas antiguas. Entonces, bueno, eso entra, se lo blanquea, y no hay manera de competir. A nivel de SENASA ellos dicen, “no podés sembrar papa andina y venderla libremente en el sur, porque las plagas de acá ponen en riesgo la producción de las provincias del sur”. Okey, pero si vos sembrás la papa común acá, no tenés que cumplir con ningún requisito y la vendés. Entonces ¿qué es lo que está pasando? Los productores que quieren hacer papas, hacen papas de las que son altamente productivas, y las venden sin ningún problema. Eso está provocando la pérdida de las variedades originarias, tiene un efecto negativo no solamente en lo económico, sino en la riqueza genética de la región, digamos, ¿no? Pero bueno, no nos dan ni cinco de bola.


Y empezamos a sacar primero alfajores, después vinieron los fideos y después los chicitos, y así fuimos sumando productos para generar volumen y que no sea sólo la papa lo que tracciona.



Y empezamos a sacar primero alfajores, después vinieron los fideos y después los chicitos, y así fuimos sumando productos para generar volumen y que no sea sólo la papa lo que tracciona.



PARTE III- LA ORGANIZACIÓN DE CAUQUEVA


¿Cómo se organiza la Cooperativa?


Como toda cooperativa, la máxima autoridad es la asamblea que delega en un consejo de administración la responsabilidad de lo cotidiano. En la asamblea se discuten políticas, si son proyectos grandes se los discute en asamblea. No siempre son asambleas formales, a veces se hacen reuniones de consejo ampliadas, donde se convoca a todo el mundo para venir a discutir un proyecto.


El consejo se reúne promedio cada 15 días, hay veces que se tiene que reunir todas las semanas. En los tiempos de cosecha, se tienen que reunir por ahí una vez por mes, según la situación. Se busca que haya una representatividad territorial, hay productores de Humahuaca, de Tilcara y de Tumbaya.


El tema de igualdad o equidad de género no se lo tomó activamente como política, más o menos treinta y pico por ciento de las asociadas son mujeres. Este consejo me parece que, si no está en la mitad, está ahí pegando en el palo, digamos. Pero no es que fue un propósito, hemos tenido una sola presidenta mujer, el resto hemos sido varones. Y eso es algo que, bueno, de a poco se va logrando equiparar, pero hasta ahora no se planteó como una política interna activa. Se estuvo hablando los últimos tiempos de la posibilidad de crear un grupo de mujeres, porque dentro de la cooperativa está la estructura formal y después ha habido grupos de papas andinas, grupos de quiénes manejaban los microcréditos. En Tumbaya tenemos otra sede, hay una comisión propia que maneja solamente lo que tiene que ver con esa sede. Bueno, entonces, se tienen formas superpuestas. y que van apareciendo con la necesidad. Hay un equipo administrativo que viene todos los días, la gente que trabaja en la elaboración viene cuando va a producir.


Ha habido dirigentas históricas muy fuertes. Una que falleció era impresionante porque se discutía en el aire, y ella rum, bajaba todo a tierra y finalmente los obligaba a todos los changos a ponerse las pilas en cosas más concretas y reales. La que fue presidenta, también una dirigente que, si llega a una reunión, difícilmente le contradigan, ella opina y todo el mundo: “sí, doña Herminda, tiene razón”… aparecen ese tipo de personajes extraordinarios que logran doblar un poquito el curso, ¿no? Pero no está hecho eso, es como una deuda. De cualquier manera, este año que pasó se cambió el logo, el logo era de un productor trabajando en la tierra solo y ahora hay un productor y una productora, están ahí los dos.



¿Cómo se toman las decisiones?


Para tomar las decisiones el primer intento es por consenso en asamblea, si no hay acuerdo se vota y ya. Por ejemplo, en la última asamblea se discutió ceder un terreno a la universidad de Jujuy para que construya una sede aquí en este terreno, y la asamblea lo discutió bastante, pero finalmente se aprobó. Y después, los bomberos de Maimará también estaban buscando terreno para construir, se discutió si se le daba o no. La propuesta del consejo fue que se hiciera una reserva de un par de lotes más para instituciones, esa fue la propuesta del consejo, y la respuesta de la asamblea fue “cuando estén los pedidos concretos volvemos a discutir el tema, y si hay que hacer otra asamblea, se hará otra asamblea” Y ganó esa posición.



PARTE IV- TRANSFORMACIONES TERRITORIALES: TURISMO Y ÉXODO RURAL


¿Qué problemáticas tienen a nivel territorial?


En 2003 declaran a la Quebrada de Humahuaca patrimonio de la humanidad, y eso viene acompañado de la devaluación. Después de la crisis del 2001, el dólar que valía 1 peso pasa en 2003 a valer 4 pesos, eso hace que explote el turismo nacional y extranjero. Nacional porque con el dólar más caro no podías viajar y el extranjero porque estaba barato Argentina y se podían venir. Entonces, esto empieza a transformarse de manera vertiginosa en un lugar fuertemente turístico, que siempre lo había sido, pero no con tanta importancia relativa. Ahora es la primer actividad, claramente. Hasta los ‘90 la agricultura y la ganadería eran la fuente de empleo más importante de la región.


El turismo genera presión sobre la tierra y presión sobre el agua. Tilcara pasa de, más o menos 10 hoteles en los ‘90, a más de 130 hoteles en la actualidad. Maimará tiene veintipico de hospedajes, Purmamarca, que es mucho más chico que Tilcara, debe tener arriba de 50. Eso es mucha más gente viviendo, la población crece porque al haber más actividad económica viene inmigración interna, sobre todo de la Puna que se va despoblando y de las comunidades más aisladas porque las oportunidades laborales en servicios o en la construcción empiezan a proliferar acá.


Los pueblos empiezan a crecer y los hoteles empiezan a irse cada vez más lejos y empiezan a ocupar espacios rurales. Entonces los agricultores se encuentran con ofertas: “te pago 100 mil dólares por tu campo y te vas ya”, y para el agricultor es un montón de guita, pero después termina viendo que, en realidad, tiene que comprar otro lugar donde vivir y ya se comió casi los 100 mil dólares. Y así es algo bastante común que terminan empobrecidos, sin lugar y con alguna casa más precaria. También hay algo de apropiación de tierras, no mucha pero algo hay, a partir de estudios de gente de los municipios y de catastro que identifican tierras que estén con títulos precarios y entonces, le venden la información a los empresarios, los empresarios los sacan, y ahí hacen sus emprendimientos.


¿Los agricultores de la zona suelen ser propietarios de las tierras en las que viven y producen?


En la segunda mitad del siglo XIX se hace la Ley de enfiteusis en la que por la participación en la guerra de la independencia, les reconocen propiedad a los antiguos habitantes y les dan papeles de las tierras. En esa época, las tierras que se consideraban más ricas eran las tierras altas, que eran de pastoreo, entonces, les dan a los terratenientes las tierras altas. A las comunidades les dan las tierras cercanas a los ríos, pensando que les estaban dando lo de menos valor, porque eran inundables. Y ahora esas tierras valen oro, pero mayormente tienen sus papeles, casi nadie con la sucesiones hechas, pero con papeles al fin. Entonces, es más difícil que los saquen. Y por suerte es difícil que las vendan, porque para poder venderlas tienen que hacer sucesiones de los bisabuelos, que es un quilombo, es muy difícil. Además, los herederos migraron por todos lados, juntarlos es difícil. Entonces, por suerte, hay poca venta.


En los ‘90 había un sesenta y pico por ciento de propietarios, es un valor altísimo para un lugar así. Y eso, por suerte, frenó mucho la expropiación y la apropiación de tierras. En el principio de los 2000 el gobierno quiso construir un electroducto de alta tensión, que atravesara toda la Quebrada, y lo logramos frenar. Ahí Cauqueva tuvo bastante fuerza, iban a expropiar una franja de toda la Quebrada por 300 metros de ancho, claramente era un negoción inmobiliario que querían hacer porque estaban por declararla patrimonio de la humanidad. Eso fue lo que los frenó, porque la UNESCO les dijo, “si ustedes ponen un electroducto ahí no se declara”, y las organizaciones salimos a comunicar esto y a putear y a defender. Pero bueno, esto está visto como un negocio potencial y todo el tiempo está la amenaza.


¿Cómo se da la presión sobre el agua, y cómo afecta a las familias agricultoras?


Junto con la presión de la tierra, está la presión del agua. Donde hay mucho crecimiento urbano, las leyes priorizan el uso urbano y le van quitando cada vez más agua a la parte rural y eso hace que sea más difícil producir. En Tilcara llegan más de 400 mil turistas por año. Esto es un impacto total sobre todo, sobre la infraestructura, sobre el uso del agua, sobre el pueblo en general. Hay una lucha por el agua y es difícil de resolver por las leyes vigentes y porque la gente va abandonando el campo, ¿no? Todos los programas de vivienda se hacen en las ciudades, no se hacen en el campo, entonces, si la gente quiere mejorar sus situaciones de vivienda o de comunicación o de estudio de sus hijos, todo lo lleva a la ciudad. Entonces, al tener menos presencia sobre el campo, tienen menos posibilidad de pelear por el agua, por las tierras y demás.


Se da un proceso de éxodo rural, que es general, en el país y en el mundo...


Y eso vinculado al proceso de los jóvenes, que claramente va en dirección de buscar servicios para el turismo. Una de las principales actividades en los pueblos de la Quebrada son los remises, son cientos de remises que hay en cada pueblo y que son manejados fundamentalmente por jóvenes. Y esos remises empiezan a avanzar a medida que los pueblos se van expandiendo, se hacen más largas las distancias, entonces, la gente empieza a necesitar un servicio, pero, a su vez, muy traccionados también por el turismo. Es un poco lo que el jóven sueña, estar manejando un auto propio, un celular. En el campo no tenés conexión… todo este tipo de cuestiones hacen que los jóvenes no piensen en el campo. También hay una lectura de la propia desvalorización de los adultos en el campo. Es muy común escuchar, “bueno, hijito, cuando vos crezcas ya no vas a tener que sufrir tanto como sufrimos nosotros, ya vas a hacer otras cosas. Para eso es importante que estudies, que te prepares, porque vos no vas a tener que estar doblado en la tierra”. Es un mensaje amoroso, pero es un mensaje que le corta las raíces también, ¿no?


Por ejemplo, había un chango ingeniero agrónomo, estudió agronomía durante años, se recibió a los treinta y pico de años, pero siempre venía y decía que él quería, cuando se recibiera, trabajar en Cauqueva. Hijo de un agricultor estrella de Purmamarca, uno de los agricultores más reconocidos por innovador, por siempre estar haciendo cosas nuevas y siempre con buenos resultados. Bueno, se recibe, viene a trabajar a la cooperativa, lo sumamos al equipo, y a los pocos días empieza a venir con cara: “¿qué te está pasando? - No, no me aceptan los agricultores - Y, ¿qué es eso de que no te aceptan? - No, es que no quieren hacer lo que yo les digo - Y pero, tu rol no es decirles lo que van a hacer, sino es las cosas que ellos no pueden resolver intentar ayudarlos a resolverlas, lo que ellos ya saben no necesitan que vos les digas, porque eso lo hacen, digamos, el problema es con las cosas que no tienen solución, que te aparezca una plaga nueva que no conocen, ese tipo de cuestiones - Bueno, bueno, voy a intentar” Intenta de vuelta y sigue rebotando, sigue rebotando, y le digo: “hagamos una cosa, esta semana no vengas a trabajar, quedate en tu casa y de acá a una semana quiero que me traigas un listadito con las prácticas que identifiques en tu casa como buenas, qué cosas ves que hacen bien en tu casa”. Entonces, se va, se instala una semana y vuelve, y dice: “no encontré nada bueno, en mi casa todo lo hacen mal también”. Y me dice: “y no voy a seguir, la verdad que esto me decepciona mucho, no voy a seguir”. Se va y busca trabajo en la región tropical de la provincia como empleado de la Dirección de Bosques, llenando los formularios de los que van a sacar bosques de sus fincas. Burocracia pura, digamos, llenando unos papelitos, este va a desmontar tantas hectáreas, autorizado, firma, listo. Y después, controlando que sea ese volumen. Ese fue su trabajo durante años. Y hace algunos años volvió y se inserta a trabajar con el padre, empiezan a hacer vino con el padre, se reconcilia un poco con eso y empezó a tener otra mirada. Y ahora están en una asociación de productores de vino. Pero tuvo que estar años haciendo cualquiera, lejos, sin poder entender qué es lo que capaz sabe, no estaba pudiendo valorar lo propio. Eso tiene que ver, por un lado con la universidad, que es una rompedora de cabezas, pero, por otro lado, tiene que ver con el mensaje familiar de “no pases vos por esto”. Entonces, consecuencia de eso es que los jóvenes se van, buscan otras cosas, algunos vuelven. En general los que vuelven terminan siendo dirigentes de organizaciones, impulsando cosas novedosas, interesantes, pero, son menos los que vuelven que los que se van. Y no vuelven tan jóvenes, ya vuelven a mediana edad, vuelven a los 40 o una cosa así, ya no están tan jóvenes. Entonces, las organizaciones en general, difícilmente, tienen jóvenes, salvo que lo puedan asumir en forma directa. Nosotros acá tenemos algunas camadas que hemos trabajado con jóvenes, que ahora están en la organización, pero ya tienen arriba de 40 también, y bueno, tiene que ser algo continuo y no es tan fácil hacer algo continuo. Porque tenés que poder tener recursos, si te están pegando palos tenés que dedicarte a sobrevivir y no podés seguir ampliando sino más vale resistiendo, ¿no?


PARTE V: VINCULOS CON ORGANIZACIONES E INSTITUCIONES


¿Con qué organizaciones o instituciones se vinculan desde Cauqueva?


La vinculación más fuerte y potente creo que se viene dando, desde hace siete años con quiénes compartimos la Red de Alimentos Cooperativos, claramente. Acá hemos promovido la creación de redes, hemos trabajado, seguimos trabajando con organizaciones, pero nunca hemos logrado una reciprocidad, más vale hay una suerte de competencia entre organizaciones en el territorio, entonces finalmente no cuaja nada serio porque hay mucha especulación en eso. Y por eso con las organizaciones, claramente con las que hemos avanzado, son con las de alimentos cooperativos, con las que sí se han establecido relaciones de mucha reciprocidad y se fueron construyendo metas, objetivos, ideas de manera conjunta.


En el año 2005/2006, cuando se crea el Instituto para la Pequeña Producción Familiar (IPAF), que es del INTA, empezamos a trabajar con ellos, ahí hay un trabajo de muchos años. Con la Universidad de Jujuy en el laboratorio de alimentos de la Facultad de Ingeniería también tenemos un trabajo de muchos años, muy fuerte. Después hay instancias que van apareciendo y vamos caminando de a ratos juntos, qué se yo, con otras facultades de la Universidad de Jujuy. Ahora estamos trabajando con la UBA, con maíces.


¿Cómo es el trabajo que están haciendo con los maíces?


La UBA hizo una recolección de maíces acá en los años ´70 y ´80. Yo estudié en la UBA, y cuando yo estudiaba el profesor de botánica sembraba los maíces de su colección en Buenos Aires, y ahora están haciendo un trabajo de repatriación de todas esas variedades. Nos invitaron a participar de eso y estamos trabajando juntos, nosotros le propusimos que no solamente trabajemos con los maíces de ellos sino con los maíces de los propios campesinos. Los campesinos estaban interesados en recuperar esas semillas, pero a su vez ellos tenían un trabajo de conservación de sus propias variedades interesante. Entonces se trabajó en las dos puntas, y están apareciendo cosas interesantes, sobre todo porque amplían las variedades de semillas de cada familia y de alguna manera hay genes que fueron retirados de la zona y están volviendo. Hemos trabajado también con el INTA de Balcarce, que mandó colecciones de papas que estuvimos multiplicando acá junto con el IPAF y después se hicieron entregas a distintas comunidades que manifestaron su interés. Ahí multiplicamos como ciento y pico de variedades de papa.



¿Las papas son todas andinas?


Sí, todas andinas y de la zona, digamos, de acá de La Quebrada y toda la zona de los valles, que incluyen Iruya y Santa Victoria Oeste y algunos lugarcitos de la Puna. Hay colecciones de papas en todos esos lugares, eso se fue durante muchos años a Buenos Aires, algunas de esas papas están perdidas acá, y bueno, están volviendo a ser multiplicadas.




PARTE VI- RECUPERACION DE SEMILLAS, INTEGRACION DE SABERES


Cuando empezamos con el tema de cultivos andinos, una de las cosas que empezamos a hacer fue acopiar semillas, clasificarlas, incluso multiplicarlas. Arrendamos un terreno y empezamos a multiplicar semillas desde la Cooperativa. Esas semillas se las devolvíamos a los asociados. En algunos lugares que estaban muy cooptados ya por la horticultura intensiva, cuando accedieron a las semillas volvieron a hacer algunas prácticas como la minga, o sea, la siembra comunitaria. Entonces, ahí nos dimos cuenta que los cultivos andinos, en la cabeza de los productores, estaban asociados también a prácticas agrícolas, y empezamos a hacer una recopilación de prácticas ancestrales vinculadas al tema de los cultivos andinos, con la idea de que en algún momento esas prácticas pudieran, incluso, influenciar a los horticultores. O sea, para dar vuelta atrás con el uso de químicos, digamos, ¿no?


Hicimos un trabajo muy fuerte de capacitación junto con el INTA en el tema del rescate de las prácticas ancestrales. Te voy a poner un ejemplo, la capacitación duraba un poco más de un año, y tenía cultivos a la par, o sea, se hicieron siembras, se iba acompañando los cultivos y se iba discutiendo sobre lo que iba pasando en la práctica. En un momento, uno de los maíces sembrados es muy atacado por un gusano, un gusano cogollero que le llaman. Para la concepción agronómica, que es un poco económica y un poco técnica, ese cultivo estaba para pasarle un arado y descartarlo... el daño había pasado todo tipo de umbral, la cantidad de gusanos también. Ese día, en el taller estábamos discutiendo eso y una chica de 15 años de una comunidad dice: “bueno, yo les puedo mostrar cómo hacemos en nuestra comunidad”. Entonces se saca un pelo, captura un gusano, hace como un ahorcado con el gusano y su pelo, lo cuelga de una planta de maíz, hace una advocación a la Pachamama e invita a todos a buscar un poco de ceniza para echar en el cultivo. Buscamos la ceniza, pero bueno, la única ceniza que había era de una parrilla, o sea, que era muy poquito lo que había, y se echa para lo que da, un poco se espolvorea por ahí. Volvemos a las tres semanas, veinticinco personas buscando en ese lote de maíz, nadie pudo encontrar ni un sólo gusano. Las plantas se empiezan a recuperar y finalmente dan unos choclos espectaculares y tremendas plantas. Fue muy fuerte, porque no tiene una explicación lo que pasó. Si hubiésemos aplicado el insecticida más fuerte del mundo, algún gusano hubiésemos encontrado por una cuestión estadística de efecto, de resistencia, todo lo que la ciencia te explica. No existe un insecticida que mate el 100% de lo que estás queriendo matar, digamos. Siempre algo te queda ahí, vivo. Bueno, acá veinticinco personas no pudieron encontrar ni un sólo gusano y, por supuesto, le rompió la cabeza a todo el mundo. La chica era de Punta Corral, de Tumbaya, que está unos km abajo, 5 a 7 km subiendo por la Quebrada para adentro. Ella producía como lo hacían en su propia casa. Entonces, bueno, la cooperativa se abocó mucho a dar importancia a eso y a ponerlo en valor. Esa era una capacitación que no era solamente de productores, se llama Talleres de Intercambio de Saberes, participaban 60% de campesinos, un 40% técnicos de ingenieros agrónomos de distintas instituciones, universidades.


Terminamos haciendo una especie de protocolo de prácticas deseables, que tenían que ver con lo que distintas familias rescataban como buenas prácticas en su cotidianidad respecto a los cultivos andinos, ¿no? Una vez pudimos traer a un agrónomo peruano, que trabaja también con un antropólogo, que se dedican a rescatar los saberes ancestrales, y bueno, ese encuentro fue explosivo, la gente empezó a contar cosas que yo no había escuchado nunca, ¿no? a medida que el tipo iba relatando cómo era en Perú: “ah, pero acá también”, y empezaron.... Es conocido el guiarse por las lunas para la siembra, bueno, el guiarse por toda la cuestión de las estrellas no es algo conocido, apareció todo eso, ¿no? Un montón de saberes que no… Y que seguramente hay muchos que están invisibilizados y que ni siquiera aparecieron, pero bueno, nosotros lo gestionamos en la medida de lo posible, como se puede, en el momento que se pueda. La apertura del museo de la vida campesina tuvo que ver con eso…


¿Cómo fue la formación del Museo de la vida campesina?


La apertura del museo tuvo tres etapas: la inicial, en 2004, que fue tal vez la más rica porque las familias acercaban sus piezas para el museo. El objetivo tenía que ver con poner en valor la propia cultura, las prácticas cotidianas de las casas y sus prácticas agrícolas. A su vez, recién empezaba a crecer el turismo, poder mostrar algo que el turismo normalmente tampoco ve. Y ese tiempo fue muy rico. Todas las piezas estaban asociadas a historias de vida. Entonces, por ejemplo, una carretilla del ferrocarril, estaba asociada a un relato de una familia que pierde a un tío, que se había puesto en pedo en una fiesta y se cayó en las vías y lo mata. O de, qué se yo, piedras que conseguimos que tienen que ver con los minerales de la zona... la historia de un picapedrero de acá de Maimará y, a su vez, la historia del Aguilarazo que fue un levantamiento minero de los años 70 muy fuerte que terminó con desaparecidos y demás. Entonces, para cada pieza lo importante no era la pieza en sí misma, sino el relato. Después, conseguimos guita para construir el actual museo y se lo trasladó con la misma lógica. Después, vino el quilombo del 2013 que no nos permitió sostenerlo, fue lo primero que se cerró. En 2018 una tecnicatura de museología de Tilcara nos ofrece abrirlo y hoy tiene un diseño más profesional, pero no con tanta mística.




Después, vino el quilombo del 2013 que no nos permitió sostenerlo, fue lo primero que se cerró. En 2018 una tecnicatura de museología de Tilcara nos ofrece abrirlo y hoy tiene un diseño más profesional, pero no con tanta mística.


PARTE VI: ESTADO, AUTONOMÍA Y POLÍTICA


¿Cómo piensan el Estado?


Para mí el Estado es un espacio en pugna, no es un gobierno. El Estado, de hecho, somos todos, y se da en todos los ámbitos de la vida, por lo tanto es un espacio en pugna. Obviamente, si lográs el gobierno tenés más peso en el Estado, ¿no? Vivimos en relación con el Estado, nos guste o no, y aunque no querramos Estado, como los neoliberales que no quieren Estado, igual viven en contacto permanente, el 100 % de su tiempo con el Estado. Creo que la relación con los gobiernos es necesaria en todos sus niveles, en el gobierno local, provincial y nacional. Lo hemos intentado permanentemente, hemos logrado algunas veces articulaciones interesantes, la mayoría de las veces no. Pero me parece que no hay construcción posible si no se construye con estamentos gubernamentales. De cualquier manera, las organizaciones sociales, si se juntaran, podrían ser, aunque sin poder gubernamental, podrían ser actores importantes del Estado. Me parece que nos falta escala, pero que hay que lograrlo, a lo que aspiramos es poder sentarnos en mesas de decisión, no en todas las decisiones, pero sí en las decisiones que nos afectan como sector. Eso nos parece que tenemos que lograrlo, y bueno, vamos camino hacia eso, no sé cuántos siglos llevará pero, bueno, vamos camino hacia eso.


¿Cuál es el vínculo de Cauqueva con el Estado?


Mirá, tanto para los gobiernos conservadores como para el kirchnerismo, por distintos motivos pero con igual efecto, no debería haber organizaciones autónomas y empoderadas. O sea, del kirchnerismo es porque: “el Estado está para eso, entonces no tienen que preocuparse porque nosotros se lo vamos a resolver”, desde la política más conservadora es: “el pueblo tiene que estar sometido y nada de autonomía”. La autonomía es una de las patas del poder, digamos, y si vos tenés poder es un hecho político. Entonces, que haya una cooperativa de productores tan chicos, que haya surgido desde la nada con operación política en contra y con muchos impedimentos, que se mantenga y crezca, y pueda ser interlocutora en montones de temas, bueno, eso es un hecho político. O sea, no hay vuelta, cuando viene el programa de microcréditos nacional, en el 2007 llega a Jujuy, el programa por ley decía que tenía que haber una institución con experiencia que sea la responsable de capacitar a quiénes se meten. Como el gobierno provincial no tenía experiencia, se tuvo que comer que sea Cauqueva… o sea, estábamos en medio de todos los conflictos, y se tuvieron que comer que seamos quienes capaciten a sus equipos para dar microcréditos. Entonces, vos tenés una organización con experiencia, con conocimientos, con autonomía, que si el gobierno provincial le dice al nacional: “no le den un mango”, pasan los años y la cooperativa sigue viva, bueno, eso es un hecho político. Y de alguna manera estamos incumpliendo con el rol que espera un dirigente político que debería tener un campesino indígena de la Quebrada de Humahuaca que es, nada, o sea, ser sumiso y decir sí a todo, y muchas gracias por nada que me das, pero igual hacer el circo como si me dieras todo. Bueno, entonces no queda duda que es, para mí, que es un hecho político… cada vez que nos iban a desalojar de acá, o nos iban a meter alguna situación represiva, o algún quilombito, nosotros podíamos, no sé, publicar en los medios que teníamos tal premio, o tal reconocimiento y eso le ponía freno porque aparecíamos de golpe, hacíamos como pequeñas campañas de comunicación y nos permitía zafar de lo que se venía. Entonces, bueno, eso no es algo que le guste a nadie, te diría que ni a la izquierda, ni a la derecha, ni a nadie le gusta que haya gente con el poder de decir: “¿no me querés apoyar? no me apoyes, igual voy a seguir existiendo, igual voy a seguir avanzando y voy a seguir viviendo”.


¿Qué es la política para vos?


Para mí la política es el juego de los intereses en una sociedad, que cobra una importancia significativa lo electoral, pero que no es lo único. El juego político se da en las elecciones, pero también se da en lo cotidiano. Creo que el error de los partidos populares es pensar que las empresas van a apoyar en algún momento sus ideas: o porque llegan al poder o, simplemente, porque los van a convencer. Y lo cierto es que los intereses concentrados económicos juegan otro partido para ellos, también lo juegan todos los días, y que, entonces, para mí, una construcción política de cambio real pasa por contar con organizaciones autónomas, que te sostengan la política todo el tiempo y que, después, te permitan mantener tu comunicación con las bases de manera permanente. Y en los momentos de campaña también. Sin embargo, entiendo que la política ve a las organizaciones sociales, en algunos casos, como realidades que hay que bancárselas porque fue el devenir de la historia, en otros casos como una herramienta de construcción casi personal. Para mí, la política y el rol de las organizaciones pasa por otro lado y se dirime en la práctica cotidiana. Entonces, creo que Cauqueva es un hecho político, y creo que Alimentos Cooperativos es otro hecho político, que las dos instancias son hechos políticos sumamente interesantes, no son obviamente los únicos, son en los que participo yo.


¿Cuáles considerás que son las potencias que trae Cauqueva?


Creo que lo más importante de Cauqueva es que es una máquina de aprender, por decirlo de alguna manera. Si hay algo que hace todo el mundo acá es aprender, se aprende de la experiencia, se aprende de los demás. Después, otra cuestión que está como naturalizada, es que, en general cualquier persona de Cauqueva que va a algún lugar puede estar con cualquier persona, tenga el rango que tenga, va a estar de manera digna y participando, con humildad, pero con dignidad, digamos... Por ejemplo, cuando cae, no sé, un ministro a algún lugar, vos ves que todo el mundo va y trata de ver si puede ir a pedirle algo. Bueno, en general Cauqueva no va a pedirle, pero eso fue siempre así. Por eso tampoco nos quieren, no les gusta nada la presencia de la Cooperativa en las reuniones políticas, o sea, qué sé yo, se lanza un programa y si estamos ahí, jode, digamos, ¿entendés? Vamos a tratar de igual manera a un alto funcionario que a una persona que viene del cerro, con igual atención, igual dignidad.


Después, otra cuestión es la diversidad, un tema importantísimo en la cooperativa. La biodiversidad y la diversidad de pensamientos, que eso es otra cuestión. Al haber sido formada por personas con distintos pensamientos o pertenencia a distintos sectores partidarios, la Cooperativa nunca tomó una posición partidaria. Eso, lejos de darte tranquilidad, hace que todos piensen que estás con el otro, porque en general todas las asociaciones toman un posicionamiento partidario. La Cooperativa se crea con representantes que eran líderes de las comunidades, en general los líderes de las comunidades están vinculados al mundo político, algunos eran punteros, otros eran simplemente personas que tomaban contacto con políticos por cuestiones de gestión, entonces estaban identificados políticamente. Pero dijeron: “si metemos esto acá nos matamos entre todos”, entonces hubo un compromiso, que se cumplió siempre, de no asumir posiciones partidarias. Por ejemplo, cuando teníamos gobiernos peronistas nuestro abogado era radical, cuando asume Morales, cambiamos de abogado y ponemos un abogado peronista. Precisamente para evitar la presión sobre los abogados, que es muy fuerte, entonces, para evitar un apriete y que el abogado se vaya al maso y termine…


Después, la flexibilidad, esto de decir: “bueno, se nos pudrieron las hortalizas, vamos con las papas, se nos pudrieron las papas, vamos con los fideos”, esa posibilidad de cambiar y esa flexibilidad es bastante importante. Y después, también creo que la perseverancia es una característica de la Cooperativa, o sea, estar en mala situación igual se sigue, se sigue. Te sumaría algo y que es que creemos que, en general, las cosas son posibles. O sea, lo que nos proponemos, creemos que es posible, no hay un derrotismo ni decir: “no, esto no se puede”. Nunca en los tiempos en que lo pensamos, pero siempre por un camino o por otro hemos llegado a las cosas que nos hemos propuesto. Tenemos una foto de un afiche que se escribió en el año 97 o principios del 98, estaba en el galpón de ferrocarril, que en ese momento lo usábamos de lugar de reuniones. Teníamos los durmientes de asiento, y para poder poner los afiches habíamos agarrado un cuadrado de chapa que había sido la parte de arriba de una letrina. Ahí apoyábamos los afiches para escribir lo que iba saliendo en las reuniones. Bueno, hay una foto, en la que el que en ese momento era el presidente de la Cooperativa, tapa un poco el afiche, pero hay una parte que se puede leer, y es impresionante porque todo lo que dice ahí, Cauqueva o transitó o está transitando en eso, digamos. Entonces, eso es como una foto muy fuerte digamos, ¿no?


Otra cosa, que tal vez eso sí tenga que ver tal vez con un aporte mio, es la mirada más integral del sistema productivo. Entonces, acá se asumió la producción primaria, la elaboración de alimentos o el agregado de valor, según la época, y la comercialización, digamos, como una sola cosa y siempre en conjunto. Que también es un quilombo, pero te permite la integralidad de las acciones y de los procesos. Me parece que eso es una pegada porque te permite crecer más o menos parejo. Y además cumplir con uno de los objetivos de las familias desde el principio que era generar trabajo para hijos, nietos, sobrinos, amigos. Bueno, eso creo yo sería lo más importante de las potencias, o las características. Y, por supuesto, está todo el bagaje con que llega la gente aquí, el bagaje cultural, la cosmovisión, las semillas, o sea, tenés un montón de cosas que la gente trajo bajo el brazo que es una riqueza tremenda, sin eso tampoco se hubiese podido hacer casi nada de lo que finalmente fue…



¿Qué dificultades tienen?


Hay dificultades de comunicación interna y externa. En parte por las características culturales propias de la zona, que en su mayoría es gente bastante reservada, después por no estar disponibles ni haber tanta práctica en el uso de las distintas modalidades de comunicación, por ahí los jóvenes sí están entrando en el tema de redes, ¿no? Pero, digamos, hasta hace poco, contestar un mail era una tortura. Al tener acceso al celular, eso empezó a transformar la cuestión de la comunicación. Para la gente más grande es difícil, ¿no? Después, uno de los problemas que tienen las organizaciones de este tipo, que crecen, es la comunicación para transmitir y explicar el crecimiento. Al haber distancias, poca comunicación, distintos niveles de participación, hay gente que se va perdiendo capítulos y por lo tanto cambios, que no están asumidos.


El tema de la renovación es otro tema. Ahora entró una chiquita joven al consejo, con muy buena onda, hay algunos jóvenes sumándose, pero no en la medida de la necesidad que tiene la cooperativa de renovarse. Entonces, es probable que en algún momento eso haga alguna crisis… De cualquier manera, la situación económica apremiante y la necesidad de laburo también facilita a veces porque cuando cae todo, la gente tiene más permeabilidad a sumarse. Creo que un tema importante para nosotros, pero lo es para todas las organizaciones, tiene que ver con los problemas de escala del crecimiento. Toda organización de este tipo nace con nada y va creciendo como a golpes de impulsos, mayormente con financiamientos. Pero los financiamientos siempre son parciales, entonces, por ejemplo, te compraste un camión, bueno, hasta que llenaste el camión, ese camión te da pérdidas. El crecimiento de la escala es muy lento, y además está todo desordenado porque no nace de una planificación. Una empresa capitalista parte de un tipo que tiene X millones de dólares y ya sabe qué va a producir y que en X tiempo va a estar vendiendo tanto, y va a tener tantos camiones o va a poder contratar servicios de distribución más barata porque va a tener tanto volumen, incluso va a poder decidir dónde va a estar, y no va a estar en Maimará, sino que va a estar en Florencio Varela, porque está ahí al toque de los mercados. Entonces, todo se lo planifica ya escalado. Acá, tenés esto y creciste en esto, pero todo el resto no ha crecido. Entonces, somos como una suerte de Frankestein, digamos. Entonces es muy complicado lograr equilibrios económicos. Nunca podemos planificar con una cuota de realismo porque o cambian las políticas del gobierno nacional, o cambia la macroeconomía, o viene una crisis, o viene una pandemia, o viene una guerra, viene cualquier cosa que te tira todo.


Otro problema es la concepción atomizada de los programas estatales que financian, o sea, la concepción de kioscos que tiene que ver con darle espacios a la gente por una cuestión del compromiso con quienes te hicieron campaña para llegar o te aportaron tantos votos para llegar. Bueno, terminás atomizando todo y quienes terminan con problemas son los que reciben esas políticas, porque tenés que poder armar el rompecabezas. Entonces, ahí viene algo que creo que es uno de los temas, las únicas organizaciones que han logrado sobrevivir desde los años 80 y 90 hasta ahora, son organizaciones que han tenido dentro de sus equipos a profesionales. El resto, todos, hechos bosta, porque han cedido la cuestión del diseño técnico a quienes les ofrecían la guita y chau, ¿se entiende? Qué sé yo, si ves las Huarmis en Abra Pampa, si ves la Red Puna, todas organizaciones que han tenido profesionales en sus equipos, que han logrado tener otra interpretación de lo que es el financiamiento y cómo armar ese rompecabezas. Ese es un temita...


Y volviendo a lo que te decía de la escala es un dolor de cabeza, ahora vamos a largar la producción de cerveza, estamos comprando equipamiento sumamente chico, fermentadores de 20 litros o de 25 litros, porque no vamos a vender de entrada miles de litros, vamos a vender poquito. Pero, entonces, empezás con un equipamiento relativamente más caro, o sea, cómo te impacta ese costo en tu producción es más caro porque está todo chiquito. Sí te permite ir creciendo de a poco pero siempre estás creciendo con un equipamiento relativamente caro, hasta que ya lográs dar un salto en escala, y te permite tener una máquina más grande. Eso es un caminito complejo, tenés que tener áreas que te den excedente, para que no todos te den pérdida porque si no se te funde la cooperativa, ¿no? Pero por otro lado, también es injusto que el área que te genera excedentes esté sosteniendo lo otro. Finalmente, es para que haya más laburo para más gente y para que haya más venta de producto, a la larga es un beneficio, pero bueno, todo eso son dificultades que te trae tensiones económicas, tensiones internas. ¿Qué sería lo razonable para una cabeza más capitalista? decir: “bueno, ¿cuál es tu mejor negocio? ¿Los chicitos? Bueno, cerrá los fideos, cerrá el puré, que los productores se las arreglen con sus cosas, vos hacés chicitos. Y, es más, comprá maíz del sur que es más barato y hacé tus chicitos y llenate de guita con los chicitos”. Bueno, eso sería el camino de lo que es un negocio y no, no es así, no son nuestras opciones. De hecho, ahora ya van a ver la máquina de fideos, esa nos la hace la Universidad del Litoral, la diseñan y ellos vienen a acompañarnos en la elaboración de los primeros tiempos. Y no había manera de hacer fideos con esa máquina, se rompían todos, no podías vender eso. Y en un momento los tipos se cansan y nos dicen: “bueno, lo siento, no van a poder usar sus maíces en los fideos, les recomiendo que compren maíz de la región pampeana que con eso sí van a poder hacer los fideos”. Y le decimos: “esto es una máquina que se compró para hacer fideos con nuestros maíces, no para traer maíz de otro lado”. Y la respuesta fue esa y nosotros dijimos: “vamos a seguir experimentando, experimentado, hasta que saquemos los fideos”, y los sacamos. Pero todo está pensado para donde está concentrado el poder económico y las actividades más grandes. La logística está pensada en función de Buenos Aires, todo los conocimientos, toda la producción está pensada para los grandes grupos económicos que están por ahí, bueno, entonces, todo eso dificulta, ¿no? Son dificultades, pero ahí vamos igual.


¿Cómo ves el futuro de la región?


Veo un futuro muy complejo, muy difícil, creo que las organizaciones que más importancia van a cobrar son las comunidades de pueblos originarios, hablando de las tierras altas de Jujuy como región, esto es Quebrada y Puna. Porque se viene una nueva ola minera que va a implicar contaminación, pérdida de agua, incluso, creo yo, cagándose en el turismo, creo que es muy probable que el turismo también se vea afectado. Bueno, se viene minería muy pesada, muy densa, que son el tema del litio en la Puna, que, a diferencia de Bolivia, lo están manejando multinacionales y están empezando a sacar agua de donde sea porque tienen que decantar el litio para extraerlo y eso necesita mucha agua, y la Puna, las comunidades de la Puna, tienen poca agua. Eso va a implicar la disputa con las comunidades por el agua, pero también en la Quebrada metales pesados, uranio y algunos otros, muy cerca de los pueblos, en la zona de los valles, estaban buscando oro, y bueno, aparentemente habría algo de oro. Bueno, están viniendo por todo y eso va a implicar grandes conflictos por tierra, por agua, y ahí las organizaciones que tienen más presencia territorial son las comunidades de pueblos originarios. Pero el tema es que tienen una dependencia económica brutal de los planes de gobierno. Ya en otros tiempos, cuando recién empezaba el tema del litio, y todavía no estaban explotando nada, durante el gobierno anterior, se hace un corte de ruta en la bajada de Purmamarca. Esa es una ruta internacional que va al norte de Chile, entonces hay mucho tránsito y cortan ahí. Entonces viene el alto comisionado por los Derechos Humanos de Naciones Unidas y convoca a las comunidades, a una reunión a Buenos Aires con el gobierno de la provincia para mediar y resolver el problema. Era un conflicto total de confrontación y cuando salen de la reunión en Buenos Aires, los de la comunidad salen diciendo: “queremos agradecer al gobierno provincial que siempre nos está ayudando, ya hemos resuelto nuestras diferencias”. Digamos, les pusieron guita y se acabó el problema. Entonces, claro, comunidades pobres, en lugares muy aislados, les ofrecen laburo en las mineras, les ofrecen guita a los dirigentes, les ofrecen algunos laburos, alguna casa, alguna qué sé yo, entonces es muy difícil. De ahí es que las organizaciones autónomas cobran importancia porque no es tan fácil comprarlas, digamos. Pero, bueno, es lo que se viene y en eso, ojalá Cauqueva pueda cumplir un rol importante desde su autonomía y sus capacidades de actuar sin necesidad de estos proyectos y esos planes. Veremos, veremos qué es lo que pasa.


Creo que, en general, el resto de las organizaciones también están transitando el camino, las organizaciones no de comunidades originarias sino las organizaciones, las redes, las asociaciones, se dieron cuenta que tienen que tener ingresos propios y están transitando por eso también. Son construcciones a mediano y largo plazo, tampoco es que vaya a ser ya, pero creo que esa es una construcción que va a ir creciendo y que va a ir contra balanceando un poco los intentos de apropiarse del territorio. Bueno, así lo veo, veo un futuro conflictivo en la región, y ojalá Cauqueva esté a la altura de los hechos y pueda hacer su aporte, como lo ha hecho en otros tiempos, apoyando luchas fuertes, espero que esté también para lo que viene, dispuesta.



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