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Comunidad Kilampá: “La naturaleza es la maestra y nosotros aprendemos de su mano”

Entrevista a Indi y Alaína, Kilampá, Traslasierra, Córdoba

Por Vanda Ianowski




La Comunidad Kilampá se encuentra en Traslasierra, Córdoba, dentro de la Reserva Hídrica Pampa de Achala, a 7 km. de Tala Cañada. El territorio de 78 hectáreas en el que se desarrolla la comunidad, antiguo asentamiento comechingón, fue donado por la Asociación Civil ARCAP en el año 2013 para crear un espacio comunitario integrado al ecosistema natural.

Kilampá, junto con Pueblo Mampa, Amatreya y Amaní Taipí, integran la Red de hermandad comunitaria de Córdoba. Estando en Pueblo Mampa me hablaron de esta comunidad hermana y me conectaron con ella. Desde Tala Cañada, después de varios kilómetros de ripio subiendo las sierras, llegué a una tranquera con el cartel “Kilampá, escuela de vida con la naturaleza”. Me recibieron amorosamente a pesar del ajetreo, dado que estaban preparándose para recibir a jóvenes de la Red en un encuentro formativo centrado en la cosecha, elaboración de confitados y cocina de nueces.

Al día siguiente, en la cocina colectiva, conversamos largo y profundo con Indi y Alaína...


¿Qué es Kilampá?

Kilampá es un espacio comunitario en las Sierras de Córdoba, en un pequeño vallecito yendo para el lado de Los Gigantes, y tiene como propósito desarrollar una comunidad humana que esté en armonía con la naturaleza, desde la correspondencia con lo que entendemos que es el tiempo planetario, lo que está sucediendo a nivel global, más allá de la humanidad... ese sería el desafío de Kilampá.


¿Cómo y cuándo nació la comunidad Kilampá?

Kilampá como comunidad ha tenido muchos momentos distintos, con muchas personas que han venido y han aportado de alguna manera al crecimiento y a que hoy estemos donde estamos. Empezó al inicio del 2004, aproximadamente. Y el grupo actual, los que estamos viviendo ahora, hace 3 años que estamos acá, no hace tanto, y tenemos una continuidad. Hemos conocido a las personas que han estado antes que nosotros, y hemos tomado ese propósito y la noción de para qué estamos acá, y hemos aprendido también cuáles son los propósitos específicos del territorio, qué es lo que está disponible acá, desde lo super evidente como puede ser los árboles y toda la medicina de las plantas, hasta cosas más sutiles de la historia de este lugar.

Ahora componemos el grupo humano varias familias, entendiendo por familias grupos bastante diversos: hay parejas con hijos, parejas sin hijos, madres con hijos y personas así, sueltas.


¿Cuáles son las tareas que realizan en la comunidad?

Bueno, hay para divertirse porque como uno de los objetivos tiene que ver con la auto sustentabilidad, que la entendemos como una interdependencia, no es que podamos hacer todo, pero sí que conectemos con los básicos de la vida, el sostenimiento de la vida. Entonces, algunos aspectos de agricultura, nosotros tenemos bosques comestibles, bosques frutales, trabajamos con las plantas medicinales, que es una de las características más importantes de la región, esa posibilidad de tener medicina en las plantas. Y bueno, algunas cosas de agricultura, de chacra, de huerta en las que estamos incursionando y que también tienen como desafío aprender y crecer con ellas. Específicamente con lo medicinal, que lo entendemos en muchos aspectos, trabajamos con las plantas de la región. Hacemos las cosechas, las procesamos y destilamos también. De algunas de las plantas sacamos aceites esenciales y con eso estamos elaborando algunos productos para uso interno y otros que compartimos, como pueden ser cremas, ungüentos.. siempre pensando en la medicina, los masajes…



Además del bosque de frutales hay un bosque de acacias, que es un bosque implantado. Nosotros acá estamos en una zona de bosque nativo mayormente, y el bosque implantado, que es acacia blanca, requiere que lo mantengamos, es decir, que vayamos viendo que no se extienda más allá de los límites que están predefinidos. Porque, bueno, la acacia es una planta que tiene mucho vigor y tiende a expandirse más allá de ciertos límites, entonces en invierno, unas de las tareas forestales importantes es eso, la rectificación del bosque, como la llamamos, que es permitir que el bosque nativo se exprese junto con el de acacias.


Y también tenemos como foco el compartir estas actividades que nosotros hacemos con personas que vienen, a veces de visita y a veces en voluntariados, que tienen temas específicos... en invierno lo forestal, en otoño o fines del verano procesamiento de fruta, y trabajos de agricultura en general.



¿Cómo es la organización cotidiana?

En nuestro cotidiano además del básico de cocinar y de mantener los espacios en orden, que parece que es poca cosa pero lleva mucho, la tarea de acompañar a los niños. A veces es que se puedan sumar a las tareas que hacemos nosotros y a veces que ellos tengan lo más específico de su edad. Acá hay niños pequeños y alguna más grande, preadolescente podriamos decir, que requieren nuestra guía también... porque lo que hacemos muchas veces lo estamos aprendiendo nosotros, entonces aprendemos a la par, y bueno... sobre todo los niños más pequeños aprenden tan rápido que en algún momento pueden enseñar a los adultos, con una magia y una destreza sorprendentes.

Uno de los focos de interés y de acción que tomamos en Kilampá tiene que ver con la educación. Kilampá es escuela de vida con la naturaleza y eso significa que nosotros estamos en la escuela, estamos aprendiendo, la naturaleza es la maestra y nosotros aprendemos de su mano. A nosotros, como adultos, nos toca guiar para que los más jóvenes puedan también ser conscientes de todo lo que la naturaleza nos puede dar… en general ellos están más activos que nosotros en ese punto.


¿Qué principios los guían como comunidad?

Los principios que nos guían podrían estar delineados por el Sumak Kawsay, la noción del buen vivir. Estamos aprendiendo eso también, estamos tratando de vivirlo, de plasmarlo, de que sea nuestra guía, esos serían los principios con los cuales la comunidad se construye… Parte de estos principios están codificados en nuestro propósito, hay un propósito del territorio y hay un propósito de nosotros, las personas que lo habitamos, que somos intérpretes de ese propósito. Y el territorio nos lo va compartiendo en la medida que nosotros nos abrimos a escuchar, desde ahí sería la correspondencia, uno de esos principios que corresponde con lo que sería el territorio nuestro, habitarlo y la posibilidad de que eso sea armónico con todos los seres, no solamente tener en cuenta lo humano, lo que culturalmente entendemos como válido. La correspondencia tiene en cuenta a todos los seres en hermandad, así que ese sería el principio básico... Y el principio de unidad y de integración, todos hablan de lo mismo, si somos uno, ¿cómo hacemos para integrarnos?

En base a eso es que modificamos nuestras formas de vida, lo que hemos venido transitando culturalmente, que hoy vemos que ya no corresponde, no está en correspondencia con esa unidad y con esa integración.



¿Qué entienden por comunitario?

Es amplio y estamos aprendiendo, lo estamos experimentando, vemos que hay muchas formas de vivir lo comunitario. Sí sentimos que en el centro está la unidad de toda la vida y que este es un momento de integración, estamos de alguna manera desintegrados, nuestros ecosistemas están desintegrados, hemos perdido la noción de la totalidad y estamos tratando de recuperar eso.

En lo concreto, los espacios comunitarios pueden tener justamente un espacio, un grupo humano que es más o menos sedentario, que más o menos puede tener movimientos pero está estable, haciendo raíz ahí. También es parte de la comunidad lo que nosotros llamamos los polinizadores, que son todas esas personas que se están moviendo con una conciencia de alimentar, nutrir y nutrirse de todo esto que estamos anclando en los lugares, en los territorios. Es una complementariedad, estamos entendiendo que hay seres más nómades o más móviles, y otros más quietos y también cada uno de nosotros se entiende desde ese lugar. Yo misma puedo tener un período de mi vida más sedentario, donde estoy anclando una raíz, que necesito estar fija en un lugar, conocer sus estaciones, sus ciclos, sus lógicas, y luego me puedo mover por ese territorio como una polinizadora, llevando y trayendo información, formando personas, lugares, entregándome desde otro rol. Le damos mucha importancia a la diversidad de los roles y la especificidad de los roles, sabiendo que son móviles también, nadie está estancado en esos roles, y eso también es parte de la transformación del poder, no identificarme con la tarea que llevo a cabo, saber que es un servicio.


¿Cómo se organizan y cómo toman las decisiones?

La organización que tenemos es circular, tenemos círculo de palabra donde participamos todos los adultos y en algunos casos específicos estamos tratando de que también los más jóvenes puedan poner su voz, el mayor desafío es que les interese porque a veces somos un poco aburridos para ellos todavía... Y esos círculos de palabra tienen la particularidad de que a veces elaboramos los temas que necesitamos abordar y a veces simplemente es tomar una decisión concreta de algo ya elaborado. Las decisiones son por consenso, no tenemos un sistema de votos ni por mayorías, y si no logramos el consenso quiere decir que hay que elaborar más.

En lo cotidiano, lo que estamos usando por ahora en forma de organización es que cada semana una persona toma lo que llamamos la referencia. Esa persona es la que, de algún modo, tiene más presente la visión global de lo ya acordado, no es que va a poder tomar decisiones de qué hacer porque eso se toma de forma grupal, pero sí va a tener presente lo que se decidió que correspondía hacer esa semana y llevarlo a la práctica. Entonces, hacemos la apertura del día, que es el momento que nos reunimos todos, y nos compartimos nuestra disposición para asumir esas tareas. Y esa persona que está en la referencia va a recordar, básicamente, cuales son las prioridades que se acordaron y quién las puede tomar.


Antes de empezar la entrevista estuvimos conversando sobre los procesos de transformación que se generan en la comunidad, ¿pueden contarnos cómo es eso?

Una de las características importantes de la experiencia acá en Kilampá tiene que ver con la transformación, la transformación en distintos niveles. Hay una transformación que es a nivel individual de cada persona, abordando lo que nosotros llamamos el proceso interno, que es la maduración de todas esas cosas que tenemos en potencia y la rectificación o transmutación de aquello que nos funciona como un lastre, que no nos permite florecer. Esos procesos son más o menos intensos, depende el momento de la vida, depende de la persona, y también eso existe a nivel grupal. Entonces, por un lado, tenemos procesos individuales y por otro lado, el proceso grupal. Y eso, todo, va a requerir una conciencia de que nos estamos transformando.

Una de las claves que tenemos para abordar eso y que es parte de la organización y de cómo nos manejamos, es algo que llamamos la síntesis, que son los momentos en los cuales nos reunimos en círculo y nos compartimos cómo estamos viviendo la experiencia. Son momentos en los que escuchamos, es un momento de escucha, de cómo se siente la persona que está hablando, ese hermano, esa hermana, con la que compartimos la experiencia. Y cada uno también puede decir libremente, para ser escuchado, qué es lo que está necesitando o cómo está viviendo el cotidiano. No es un momento de opinar ni de dar consejos, simplemente es un momento de escucha, y eso nos ha significado que, a la larga, podamos abordar cosas profundas de la experiencia, de cómo esas dificultades que podemos encontrar muchas veces en la comunicación, muchas veces en… más que en la comunicación hacia afuera, nos puede costar darnos cuenta qué es lo que realmente nos pasa, y ese momento es un momento clave, cuando puedo escucharme y todos los demás me están escuchando.

A nivel vincular también el eje está en la transformación, entonces podemos llamarlo transformación social, porque estamos buscando salir de patrones de vínculos opresivos, de dominación, de sometimiento, para pasar a formas de hermandad, de hermandad humana y hermandad con otros seres, otros seres que están todo el tiempo conviviendo con nosotros, nos demos cuenta o no.


Otro aspecto vincular importante, donde sentimos que se expresa mucho el dar y el recibir, tiene que ver con las personas que vienen como voluntarias a compartir esta experiencia. Es parte también de poder vivir la magia y la fuerza de este territorio que nosotros simplemente guardianamos. Y desde poner el pie acá en Kilampá es que sucede muchísimo aprendizaje para las personas, más allá de lo que nosotros podamos brindar, eso es importante. Y el voluntariado sí nos puede significar intercambio social, porque vivimos en un lugar donde tampoco es que tenemos tantos vecinos ni tan cerca, y nos podemos brindar desde lo poco o mucho que hayamos podido aprender nosotros en nuestro tránsito desde que estamos acá.


¿Con qué otros grupos y organizaciones se vinculan?

Hemos cultivado y seguimos apostando a distintas redes, redes de productores, de intercambio, de poder conseguir cosas que nosotros acá tal vez no tenemos acceso, y poder también vehiculizar todo lo que sí sabemos y podemos dar. En red es que estamos sosteniendo nuestra economía también, porque hacemos mayormente intercambios y también somos parte de la Red de Hermandad Comunitaria de comunidades de acá, de Córdoba, con quienes, además de compartir aspectos de lo que es vivir en comunidad y estar transitando esto en este momento, encontramos mucho apoyo. Hemos desarrollado estrategias conjuntas y estamos aprendiendo… y desde la amistad también.


¿Consideran que lo que ustedes hacen es político?

La transformación del poder… ese sería uno de los ejes también, que va de la mano de la transformación social, y sí tiene un aspecto político, entendiendo la política como una forma de lograr que las distintas necesidades humanas encuentren su cauce en forma armónica. Ese sería el objetivo y la transformación del poder. Tiene que ver con que podamos sentirnos en unidad y entender que mi necesidad no va en contra ni está amenazada por la necesidad de otro. Eso requiere mucha práctica porque hemos sido entrenados justamente para lo contrario.


¿Qué opinan del Estado y cuál es su vínculo con él?

Nuestra relación con el Estado es variable, y qué opinamos y cómo nos posicionamos también. Está bueno entender que una comunidad no significa personas homogéneas que piensan lo mismo… para nada. Y es de las cosas que estamos elaborando. En principio, Kilampá tiene una forma legal que es la de asociación civil, con lo cual ya estamos en diálogo con esa, podríamos llamar, forma jurídica que es el Estado, así que dialogamos de alguna manera.

En general sería básico que nosotros mantenemos nuestra economía desde lo interno, no estaríamos recibiendo subsidios, y en algún momento, sí, a través del movimiento campesino, hemos recibido ayuda para cosas específicas, como por ejemplo compra de maquinaria para la parte de agricultura, máquinas pequeñas, pero que nuestra economía por ahí no podíamos acceder de otra manera. De las cosas que tenemos consensuadas y elaboradas, hasta por lo menos cierto punto, es que nosotros buscamos autosuficiencia, en el sentido de poder tener una raíz en el territorio, y si bien somos interdependientes de otras comunidades, de otras personas, organizaciones y demás, la idea no es recibir subsidios para poder existir porque entendemos que eso no es autosuficiente y no es correspondiente, no tiene nada que ver con explorar formas nuevas y de transformación, que es el objetivo de esta experiencia. Podemos recibir ayudas, sí lo consensuamos en grupo, que es para algo específico que no va a vulnerar nuestros sentido de generar nuestra vida acá, con raíz.



¿Cómo ven el futuro?

Nosotros vemos un futuro de transformaciones, de transformaciones algunas de tipo parturientas que van a requerir intensidad, otras por ahí más de florecimiento, algunas más armónicas, otras con más sacudones, pero transformaciones en fin todas, y todas bienvenidas. Vemos en esta región, en este valle, un potencial enorme para desarrollarnos, como humanos y sobre todo entendiendo a la Pacha como el cobijo y la madre a la que tenemos que poder sentir como parte. Esa sería una visión de futuro que, en concreto, el organizarnos en forma colectiva permitiría justamente eso, que dejemos mezquindades de lado, que están siendo bastante destructivas y podamos construir en conjunto, entendiendo que las necesidades básicas humanas son todas muy parecidas, donde entran las divergencias es cuando la pifiamos.

Al mismo tiempo, vemos un futuro de diversidades en el sentido de que las personas podamos ser cada vez más expresión de lo que realmente vinimos a plasmar y a crear en este planeta, así que… florecimiento de todos los colores y en específicamente en esta región conociéndonos, hermanándonos, no en teoría sino en la práctica, en la práctica cotidiana, ya sea desde poder cultivar juntos el alimento, regalarnos las medicinas, las canciones, las músicas, todas las expresiones artísticas y todas las crianzas que queremos regalarle a nuestros críos y a nosotros mismos también ¿no? porque nos estamos criando todo el tiempo.

Estamos viendo un futuro de cooperación, y cuando estamos nombrando el tiempo o el momento planetario hacemos referencia al despertar de inteligencia planetaria en nosotros. Inteligencia planetaria sería entender al planeta como un Ser y entender que tiene una inteligencia que le permite prolongar su vida, y nosotros somos parte de esa inteligencia y somos parte de esa vida, aunque hayamos tenido un lapsus y nos hayamos olvidado un ratito. Nos estamos volviendo a acordar de eso, cooperar con la vida, ser parte de la inteligencia planetaria, manifestando esa inteligencia, sería nuestro propósito y es lo que vemos que a futuro se va a desarrollar como humanidad.




KILAMPA, TRASLASIERRA, CÓRDOBA

OTOÑO 2022



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